Cachi… para quedarse…
Ya les hablé de San Antonio de los Cobres, de su gente y sus imágenes en cuanto a paisajes se refiere. Cubrir este recorrido en bicicleta, con la metodología que nos caracteriza, es decir, hacerlo completamente en bicicleta, sin apoyo de vehículos que nos “acercaran” hasta algún lugar desde el que partir, fué todo un desafío.
Muy diferente es la travesía que nos lleva a Cachi.
A pesar que la distancia es casi la misma, ir a Cachi se nos convirtió en algo así como decir “nos vamos hasta aquí cerca…” Y la cuestión pasa por lo agradable de realizar el trayecto, por el buen estado de los caminos, y porque sabemos que allí nos encontraremos con gente educada, amigable y con mucha buena onda.
Por todo esto, el viaje se torna un paseo. Aunque, para aquel ciclista desprevenido, sea un viaje largo y arduo. Sobretodo por esa terrible recta de Tin Tin, que si uno la agarra descuidado, te desarma sacándote la energía necesaria para llegar entero a destino.
Otro punto del trayecto a destacar es la Piedra del Molino, un lugar diferente a todo el resto. Parada casi obligatoria al terminar de subir la cuesta de 20 kms. posee características únicas, aunque no sé si esto se debe a la casualidad o en realidad es asi siempre. Las cuatro veces que pasamos por ahí (de ida siempre lo hacemos entre las 3 y las 6 de la tarde y de vuelta a eso de las 8 o 9 de la noche) la temperatura es bastante baja a diferencia de unos pocos kms. antes o despues en donde es casi siempre mas templada. Además, bien entrada la tarde, comienzan a bajar las nubes, provocándo una densa niebla lo que le dá un aspecto increíble a toda la zona. Durante nuestro último viaje tuvimos que bajar la cuesta a las 9 de la noche rodeados de una espesísima niebla que no nos dejaba ver a mas de metro y medio hacia cualquier lado. Fue una experiencia alucinante.
Más adelante, una vez superada la Recta de Tin Tin, comienza el camino en bajada que nos lleva casi hasta las puertas de Payogasta, pueblo ubicado a unos 10 kms. aprox. de nuestro destino.
Una vez que se llega a Cachi uno puede dirigirse hacia el Albergue Municipal, que cuenta con un amplísimo parque donde podemos armar nuestras carpas. Tenemos además a nuestra disposición unas instalaciones sanitarias que son las mejores de nuestra provincia, con baños excelentemente mantenidos, duchas con agua caliente, piletas separadas para lavar enseres e incluso ropa. Todo un lujo.
También podemos elegir quedarnos en las cabañas del albergue, que por unos pocos pesos nos brindan la posibilidad de disfrutar de una cómoda cama en una habitación individual con baño compartido.
Fuera del albergue, si uno desea comer puede disfrutar de gran cantidad de confiterias alrededor de la plaza, aunque sus precios son un tanto elevados. Para conseguir precios mas accesibles sera necesario recorrer los alrededores.
Su gente, maravillosa. Amigable y siempre dispuesta a responder alguna consulta, lo hace con respeto y cordialidad. Siempre nos trataron muy bien.
Por todo esto les digo que a Cachi siempre se vuelve. Nosotros ya lo hicimos dos veces en bicicleta y cada vez que emprendemos un nuevo viaje el nombre de ese hermoso pueblo siempre sale como alternativa para una nueva visita. Y que conste que no hablé casi nada de sus paisajes, que dan para otro post completo.
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